Por: Catalina Bonnet En: octubre 22, 2016 Dentro de: Salvaje Maternidad Comentarios: 0

Estás de puérpera y te pasan miles de cosas, amor, cansancio, aleonamiento, reconstrucción de ti misma, etc. La verdad es que lo que te ocurre en el puerperio está asociado a muchos factores que van más allá de las hormonas:

Por un lado está el intenso y abrupto cambio hormonal después del parto: al expulsar la placenta, baja inmediatamente la concentración de hormonas placentarias para que tenga lugar un aumento de la prolactina, responsable de la producción de leche. El estímulo de succión del bebé en el pecho eleva la producción de oxitocina, la hormona del amor. El efecto de estas dos hormonas hace que el foco de la madre esté principalmente en las necesidades de su hij@.

Las hormonas juegan un factor importante en este período, aunque no el único. Estás más sensible, acabas de terminar un proceso – la gestación – para dar paso a criar y exterogestar bajo la función principal: amamantar.
 

Da hambre, da sueño.
Es un régimen rudo al que te tienes que adecuar, y los primeros nueve meses, o la exterogestación son altamente exigentes.

 
Por otro lado hay un componente psicológico de la mujer. Cuando nace tu hijo, tu mueres metafóricamente, y te reconstruyes en un nuevo rol. Esto toma tiempo de procesar y aceptar.

Además hay un factor social, que no es menor, relacionado con las expectativas y demandas del entorno, que tú, la nueva madre no podrá o quizás no querrá satisfacer en su totalidad.

Y una de las cosas más sorpresivas y quizás duras de aceptar, es que la llegada de un hijo es una crisis en la vida íntima de una pareja. Llega a remover cada célula que hay en ti. Un hijo cataliza una serie de cambios y no sé por qué esto no se conversa. Se espera que sea todo hermosamente color pastel y que una esté lista para hacer al hermano, y eso no siempre es así.

Un hijo es una persona que tienes que aprender a conocer, pero antes de que puedas hacer eso estás en piloto automático ejecutando para su sobrevivencia, y adecuándote a esta nueva situación.

Quiero agregar que no solamente lo es en una vida de una pareja, también lo es en familias monoparentales. Mujeres que han decidido ser madres sin el apoyo de alguien más que componga la familia nuclear, sufren la misma crisis pero no proyectada en otro, si no que un colapso del llevar esta situación sola; de que no es fácil; de que el hijo tiene mucha necesidad afectiva y ahí te encuentras con la realidad de que muchas veces no es tan sencillo dar de ti, por mucho que quisieras. Porque tienes sueño, tienes hambre, no entiendes lo que pasa y el desgaste físico es descomunal.

Y sin duda que la maternidad en sus inicios tiene un componente de soledad y silencio que vulnera más aún. Esta soledad proviene de lo que te ocurre internamente; de la necesidad que tu red de apoyo esté a tu servicio conteniéndote y que no siempre puedan estar; de la falta de comunicación con tu pareja; y del desfase que él tiene en su ritmo de paternaje.

Volviendo al título de esta canción, queda claro que no son solamente las hormonas las responsables de que una quiera estrangular al marido. Pero sí este dicho es parte del cliché social de estar malgenio porque se está hormonal. Con esta explicación nos queda claro que está nada más alejado de la realidad.
 

Sí, el puerperio es un período de cambio.

 
Te estás reconstruyendo como mujer y la vida no será jamás como era antes. Esta situación es irreversible. Estás agotada, y no tienes intenciones de cumplir con las expectativas y demandas de tu entorno. Se siente solitario, y todo esto son ingredientes precisos para desencontrarte con tu pareja por no estar asumiendo este rol contigo al mismo ritmo que tú. Y claramente en este estado eso te puede parecer por lo menos desconcertante.

Ya hemos hablado que los hombres tienen un rtimo distinto al de nosotras. En el mejor de los casos entran a tener contacto con si hijo nueve meses después que tu. Con el cansancio y el cambio hormonal a cuestas, además del clima emocional y la baja en el deseo sexual, se generan desencuentros con nuestras parejas. Esta montaña rusa emocional puede generar ira explosiva y en ocasiones ganas de estrangular a quien te acompaña.

Es importante tener presente que por lo general, y la mayoría de las veces, las “faltas de consideración” que identificamos en nuestra pareja y entorno no son mal intencionadas, es genuinamente hablar lenguajes distintos. ¿Llegó del trabajo a tirarse a ver tele, a pesar de que una bomba explotó en la casa y no hay comida preparada? Tranquila, lo más probable es que realmente esté cansado, aunque tu pienses que “él jamás va a conocer lo que es realmente estar cansado”.

Para llevar esto de una manera más amigable y no llegar a los límites extremos de ira, hay dos tips que te podemos dar esta semana.

1. Hemos concluido (y esto no es nuevo) que la comunicación es la base de todo. Cómo te comunicas genera una cadena reactiva hacia afuera: una respuesta en función de lo que dices y cómo lo dices. Tu responsabilidad está en estructurar tu mensaje de una manera correcta y en un tono de voz adecuado. Por lo tanto, si estás de puérpera, respira profundo antes de hablar y canaliza cualquier emoción que estás sintiendo. Atrévete a expresar lo que sientes y piensas y pedir concretamente lo que quieres.

2. Lo mejor es ser previsora y prepararlo a él y a tu entorno. Una buena estrategia es exponer tu vulnerabilidad y contarles que has experimentado muchos cambios en el embarazo y cómo te sientes. Coméntales que te has informado sobre los cambios que ocurren en el puerperio y cuáles son tus necesidades, tus miedos y tus certezas.

El puerperio inmediato es un período donde en la mayoría de las mujeres tienen mucha necesidad de contención, afecto, paciencia y asistencia de parte de su sistema de apoyo inmediato. No es menor, un ser humano ha salido de ti. Atrévete a ser vulnerable y expresar lo que sientes desde ahí.

Espero que te haya sido útil, déjanos tus comentarios y si te gustó, compártelo en redes.

Un abrazo y nos vemos la próxima semana.

 

Imagen: Getty

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Catalina Bonnet

Catalina Bonnet

Mamá de Celeste, Life coach, Geógrafo.
Empoderamiento humano, liderazgo y alineamiento de equipos.
Catalina Bonnet

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