Por: Catalina Bonnet En: octubre 01, 2016 Dentro de: Salvaje Maternidad Comentarios: 0

Cuando estás embarazada, puede ocurrir que pienses que no hay taaaaaanta diferencia entre el embarazo y tener un hijo. Incluso, cuando no has experimentado ninguna de las dos, fácilmente puedes entrar en el arquetipo de la opinóloga, como me gusta llamarle. ¿Y para qué estamos con cosas? A todos nos gusta hablar y que sea escuchada nuestra opinión.

Sin embargo, esa opinóloga, por lo general opina mucho sobre el deber ser de las cosas en términos de pareja y crianza – SÍ, ME DECLARO CULPABLE. A MIS AMIGAS QUE NOS LEEN: ¡LO SIENTO! –  y no aporta nada constructivo a lo que vive una embarazada o una puérpera.

Por lo mismo, y en virtud de las múltiples hormonas que andan dando vuelta, el exceso de sensibilidad e incluso irascibilidad, más el grado de receptividad y molestia que eso pueda ocasionar, hemos investigado para ver si nos pasaba solamente a nosotras o si existen algunos puntos en común de lo que vive una mujer y un hombre en términos de afectividad y vida en pareja en la época compleja de transición mujer sin hijos – embarazo – puerperio – mujermamá.

 

¿En qué aspectos cambia la vida en pareja en la maternidad?

 

1. Cambian las prioridades.

 

Desde ahora tu foco de atención es tu hij@, y es natural que sea así, además de ser necesario para la superviviencia de la criatura que tienes en tus brazos.

 

2. Sexualidad después del parto y el puerperio: saca hora.

 

En esto me quiero detener porque es importante y un tema de conversación y desencuentro.

Los primeros treinta a cuarenta días, tu cuerpo se está recuperando de los efectos inmediatos del postparto. Tu útero está volviendo a su tamaño normal, y está expulsando los loquios. Además tú te estás recuperando del tremendo esfuerzo conjunto que hicieron con tu guagüita para nacer. A eso sumémosle la gran revolución interna e instintiva que se produce después del parto y que llega para transformarnos en las mujeres-mamás-lobas que seremos para el resto de la vida, pero que en el puerperio es particularmente intensa. Y finalmente, pero no menos importante, estás amamantando, y toda tu energía sexual está siendo drenada para producir leche y alimentar a tu hij@.

 

¿Y el deseo? ¿Para donde se fue?

Ahí está, enfocado en tareas importantes para tu recuperación y para la sobreviviencia de la guagua.

 

¿Se recupera? Sí. Pero cambia, porque tu enfoque – y en el caso de que tu pareja sea altamente empático con lo que te está pasando y además su enfoque se oriente de su “yo” hacia el “nosotros”, será el enfoque de ambos – ya no está en ustedes mismos, si no en lo colectivo. Esto significa que ambos están en un proceso de cambio en torno al nuevo integrante, ambos están cansados, y ambos ponen en valor nuevos espacios que suman en vida familiar y coexisten  con esos encuentros amorosos y sexuales, aunque les restan tiempo.

 

3. Llega un nuevo ritmo y nuevas dinámicas.

 

Acepta que la vida va a ser güagüacéntrica por un buen tiempo. Esto es natural y mientras antes lo aceptes: MEJOR.

El primer año se te puede hacer eterno: No tienes espacios propios, con suerte comes algo, se repite la ropa más de un día, tu cuerpo está en su metamorfosis. ¡Es normal, son una díada mamá bebé! Pero hacia el año de vida te entrará la nostalgia de tiempos de parto, de cuando era recién nacid@, y te preguntarás:

 

¿Para donde se fue el tiempo?

 

Y si no te entregas a lo que vives y tomas acción desde tu contexto, será una pregunta que te harás constantemente, porque un hijo viene a empujarte a hacer cosas, a enseñarte y a sentir amor, y a mostrarte que el tiempo pasa: Cada día es un día más para él y un día menos para ti. El tiempo y tu mente son tus recursos más valiosos, así que aprovéchalos al máximo.

 

4. Acepta que tu pareja no tiene tu mismo ritmo.

 

Tú estás revolucionada de amor, hormonas e instinto. Tú te subiste a un barco, te llegó el puerperio y te montaste a la ola, NO, AL TSUNAMI y vas a mil por hora incorporándote con resistencia y a la vez naturalidad en esta nueva aventura.

Tu pareja no. Me he reído mucho con imágenes de la web de una mujer con niños, la casa dada vuelta y el marido como si nada, viendo tele. Para algunas, eso es una exageración, para otras, una realidad.

Recuerda que tú estás involucrada en cuerpo y alma desde el embarazo, tu pareja no: comienza a desarrollar una relación más estrecha después del parto. La invitación es involucrarlo en estas nuevas dinámicas. Cuéntale de lo que lees, lo que aprendes. Muéstrale cómo jugar con tu hij@. Explícale amorosamente porqué unas cosas sí y otras no.

 

5. Abandono y/o ensimismamiento de tu pareja.

 

Tú estás con tu instinto a flor de piel, dedicada a maternar. Tu pareja se está subiendo a la ola nueve meses después que tú. Tú estás viviendo un proceso que significa reconstruir tu identidad desde cero en esta nueva situación. Implica un luto de dejar tu vida y quien eras atrás para reencontrarte en este nuevo rol, y siendo mamá, tener una identidad que te distinga de solo ser mamá.

Bueno, él está también en su proceso, entendiendo que su mujer ahora tiene otras prioridades y que están en un cambio que a veces es duro y no fácil de asimilar. Una vez un amigo querido me dijo: “Es que me di cuenta que perdí a mi partner… el primer año dormí en el living”.

Este ejemplo es bien extremo y claro está, que cada quien lo vive de acuerdo a su propia visión de cómo es la vida. La invitación es hacerle saber mediante la acción que no ha perdido su partner, sino que es un período de cambio y si ambos colaboran y construyen, serán una superpareja: Unos verdaderos e invencibles super partners.

 

¿Qué tips te podemos dejar para enfocarte en construir desde la maternidad?

 

1. El amor es una elección.

 

Amar es una acción, e implica construir, no confiar en que algún día hubo una atracción brutal entre los dos y que esa situación química durará para siempre. Al contrario. Te empiezas a conocer con las luces y después de un tiempo con las sombras de ambos, y ahí es cuando se toma la decisión de realmente amar: respetarse con sus historias distintas, construir presente, compartir sueños, impulsar al futuro, avanzar, seguir construyendo. Encontrarse en las diferencias. Y nuevamente DECIDIR elegirse.

 

2. Comunica tus necesidades y sé concreta.

 

Recuerda que por mucho que quieras, tus mensajes telepáticos, tus miradas y lenguaje verbal no necesariamente son recibidos y decodificados como tu quisieras. A veces no son percibidos. Comunica amorosamente lo que piensas y sientes, y atrévete a pedir lo que necesitas, DE MANERA CONCRETA.

 

3. Externaliza tareas domésticas.

 

Evita roces innecesarios con tu pareja. Apóyate en tu red. Si tienes a tu familia cerca, pide ayuda para tener comida para la semana, congelada en porciones. Es importante que te alimentes bien y que tengas la energía para producir leche y estar al pie del cañón para cuidar a tu hij@. Si tienes la posibilidad, contrata una asesora del hogar que se encargue de tenerte comida y ropa limpia y así no tengas que escobillar (cacas, vómitos) cuando podrías estar descansando junto a tu guagua.

 

4. Tener un momento sagrado de encuentro en pareja.

 

Cuando puedas delegar el cuidado de tu guagüita unas horas, recuerda ir al encuentro de tu pareja. No te asustes, no tiene porqué ser sexo. O si quieres, fantástico. Conversar, regalonear, salir a caminar, compartir una comida, hacer nada pero juntos. Todo eso es un panorama auspicioso.

 

5. Modifica tu rutina diaria.

 

Integra al nuevo participante de la familia en este nuevo espacio. Hay cosas que cambiaran. El uso de las pantallas es un ejemplo clásico. Aplica tu creatividad para empezar a usar este espacio en familia, con atención en la integración del pequeño.

 

6. Sé inteligente emocionalmente.

 

Comunica amorosamente; involucra a tu pareja en las nuevas dinámicas; respeta su ritmo de aprendizaje; cuéntale de las cosas que has leído y aprendido; cuenta hasta tres antes de reaccionar ante algo que no te parece y sobretodo recurre a tu.creatividad en todas las nuevas situaciones.

 

¿Cómo ha sido la vida en pareja para ti en este cambio?

 

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¡Hasta la próxima semana!

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Catalina Bonnet

Catalina Bonnet

Mamá de Celeste, Life coach, Geógrafo.
Empoderamiento humano, liderazgo y alineamiento de equipos.
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