Por: Catalina Bonnet En: mayo 20, 2016 Dentro de: Coaching, Trabajo en equipo Comentarios: 0

“Ahhhh ya. Ya vamos a ir a una de esas jornadas donde todos terminan abrazándose.”

 

¿Te suena familiar?

 

La empresa donde trabajas decidió contratar un servicio de coaching para mejorar el team work de la organización, y algunas conversaciones de pasillo suenan así.

 

Me parece respetable que alguien pueda percibir el coaching de esa manera ¡es su mapa!, pero no puedo dejar de sonreír internamente cuando escucho ese tipo de frases.

 

En general, los humanos somos reacios a lo que es diferente a nuestro paradigma personal. Ese paradigma que fue alimentado por tu cultura familiar; por las creencias de tus padres; por tu educación; por tu paisaje cultural; por la forma en que te regañaban cuando pequeñ@; por lo que observabas en las relaciones entre tus papás; y por muchos otros sucesos, emociones, pensamientos, mensajes orales, lenguajes corporales y más, que percibiste en los primeros años de tu vida. Ahí está nuestra programación, y hasta que no nos damos cuenta, es el piloto automático de nuestra vida.

 

Entonces, es común que las personas no nos guste el cambio y todo aquello que cuestiona nuestro paradigma de vida:

 

Lo que nos llega a sacudir. A abrir los ojos. A generar un cambio.

Es cierto que es más fácil, aunque siga siendo incómodo, y aunque sigas quejándote, permanecer igual.

 

Qué poco nos hacemos cargo de las responsabilidades individuales para que el trabajo en equipo funcione. Todo siempre es culpa del jefe, del compañero de puesto, del clima, de que internet no funciona, de que el colega es mediocre, que los consultores externos no cumplen, son malos… etcétera. Finalmente pareciera ser que todos son inferiores en algún grado, menos un@ POR SUPUESTO, y que el éxito personal, es en función de que los demás hacen mal o a medias su pega.

 

¿Qué tal si aprendes a comunicarte y te haces responsable por

lo que puedes hacer, en vez de enfocarte en lo que los demás hacen mal?

¿Cómo cambiaría tu vida, si al ganar tú, GANAN TODOS?

 

Francamente, me aburrí de escuchar ese tipo de lamentos. Es otra manera de ser adicto al drama. La falta de empatía, colaboración y compasión (en el sentido original de la palabra: CON PASIÓN, CON AMOR, AMOR INCONDICIONAL, AMOR FRATERNO) entre equipos y entre jefaturas tensa el clima organizacional, afecta la motivación, la productividad, la vida personal y los trabajadores empiezan a mirar para el lado o fantasear obsesivamente con todas las formas en que mandan a la punta del cerro al jefe.

 

¿O ME EQUIVOCO?

 

No digo que ames a tu jefe o a tus colegas, o que los abraces. ¡PERO! Ten en cuenta que ves a estos personajes más horas EN TU VIDA que a tu propia familia. Más que a tus amigos entrañables. Entonces, invertir tiempo, y desafiar un poco (o mucho) tus propias creencias y limitaciones, junto a las personas con que trabajas, suena buen negocio para generar un clima laboral MEJOR al cual llegar cada mañana.

 

¿Por qué?

 

Por que ya no es hippismo, ni impresión personal, tampoco exceso de buena onda afirmar que efectivamente:

 

Un cerebro y un corazón feliz, es MÁS PRODUCTIVO, MÁS CREATIVO, MÁS LEAL, MÁS EFICIENTE, y es el ELEMENTO CLAVE para un ejercicio profesional EXITOSO.

 

Por lo tanto:

 

Un equipo de cerebros y corazones más felices que hoy, serán MÁS PRODUCTIVOS, MÁS CREATIVOS, MÁS LEALES, MÁS EFICIENTES Y MÁS EXITOSOS EN SU QUEHACER CONJUNTO Y ALINEADO.

 

¡Que heavy que la ciencia haya tenido que venir a corroborar esta verdad que hemos sabido por tanto tiempo en nuestro fuero interno, para poder MANIFESTAR ESTO COMO UNA NECESIDAD!

 

El stress, los plazos de entrega, las cosas propias de la vida cotidiana te desconectan de las cosas REALMENTE importantes. Por supuesto que todas tus habilidades blandas quedan relegadas cuando tienes un cerro de papeles en el escritorio, presiones desde arriba y plazos que cumplir. Por eso, es bueno y NECESARIO ejercitar ese músculo llamado comunicación, empatía, habilidades blandas, reorganización del pensamiento, establecimiento de prioridades, satisfacción de necesidades, y hacer ALINEAMIENTO DE EQUIPO para tener un mejor TEAM WORK.

 

Músculo

Imagen: Flickr

 

 

Preparándote para el cambio.

 

Piensa tú, miembro de un equipo, emplead@ de una organización mayor:

 

Si la realidad es un reflejo de lo que eres, piensas y crees de la vida:

 

¿Puede el entorno cambiar sin un CAMBIO INTERNO TUYO?

 

¿Pueden los resultados productivos cambiar, sin un CAMBIO INTERNO DE UN EQUIPO?

 

Para que un cambio ocurra, tiene que primero manifestarse una incomodidad. Esa incomodidad tiene que ser tan persistente, que te darán ganas de HACER ALGO AL RESPECTO.

 

Que te den ganas. Esa es la clave. Ese es tu punto de partida.

 

Cuando tu quieres, es decir, cuando hay una voluntad manifiesta, es donde empezarás a mover montañas para hacer lo que te has propuesto hacer.

 

A veces, no hay nada que cambiar de raíz, si no que FORTALECER. He llegado a la conclusión después de nueve años de haber empezado esta danza con del desarrollo humano, que lo mejor que puedes hacer por ti como persona y por ti como integrante de una organización, es estar en constante crecimiento de tus habilidades, tanto duras como blandas. Pero yo me he referido a las blandas, pues ese es mi campo. Esas habilidades son las que darán el mayor empuje a conseguir las metas que buscas.

 

CLARAMENTE, ESO IMPLICA UN CAMBIO. UN ALINEAMIENTO MAYOR ENTRE LOS QUE TRABAJAN EN LA CONSECUSIÓN DE ESA META Y ESA META EN CUESTIÓN.

ALÍNEATE CON TU EQUIPO, Y ALÍNIENSE CON LA META.

 

¿Cuántas veces has ido a una de esas jornadas donde “todos terminan abrazándose”?

 

La utilidad de esas jornadas,

 

QUE EN DEFINITIVA NO ESTÁN DISEÑADAS PARA QUE TODOS TERMINEN ABRAZÁNDOSE,

 

ES AGLUTINAR A UN EQUIPO EN TORNO A UNA META COMÚN, SUPERIOR.

 

Una organización la componen las personas. Una persona X no es apta para todo tipo de organizaciones, tiene un perfil que encaja con algunas culturas organizacionales. Y muchas veces, a pesar de haber llegado a la mejor organizacion para su perfil, y al revés, que sea lo que la organización necesite, puede momentáneamente haber falta de sintonía, por que sí:

 

TODO MATERIAL SE FATIGA.

 

Hay que poner ojo a estas situaciones. Es importante estar en el ejercicio constante de fortalecer un equipo, de lo contrario, hay que reparar cuando la fatiga de material sea tal, que la situación ya no resiste.

 

Estas jornadas suelen ser lúdicas, dinámicas y de grandes revelaciones. Los adultos, NOS HEMOS PUESTO DEMASIADO GRAVES. Tendemos a restarle valor al pasarlo bien. No es “tan importante como matarse de stress y amargura” por que no lo asociamos con productividad. No estoy de acuerdo, y lo aprendí cuando escuché está frase:

 

Cuando aprendemos a jugar como niños, con la inteligencia de un adulto, es cuando realmente podemos ser verdaderos adultos y pasarlo bien.

Claudio EspinozaDirector de Los Pleimovil

 

Entonces, ¿puede lo entretenido ser verdaderamente útil? La educación Waldorf postula que el niño aprende jugando. Estoy segura que cuando un adulto lo pasa bien, aprende más que cuando está en un cubículo memorizando textos. Pero emmmm… esperemos que la ciencia lo corrobore para poder decirlo “en serio”.

 

Y la respuesta es SÍ. Es útil.

 

PERO:

 

Es útil cuando existe un compromiso de los participantes a ser AGENTES DE CAMBIO DENTRO DE SU ORGANIZACIÓN, y cuando se hace un trabajo y seguimiento sistemático en el tiempo, donde se establece un punto de partida, los compromisos y las metas y se sigue monitoreando el crecimiento y robustecimiento de ese músculo, junto con un trabajo a nivel de individuos. Sin esto, una jornada de coaching organizacional aíslada es fuga de energía y pérdida de recursos.

Tu conoces a tus colegas y subordinados muy bien. Pero ten en cuenta que lo que son HOY, es el resultado residual de lo que hicieron y pensaron ayer. Imagínate donde pueden llegar si cada uno y en conjunto hacen su pega para obtener esos resultados deseados.

Echa a volar la imaginación. Tu equipo, a través de un coaching organizacional eficiente, llegará a los resultados que buscas, e incluso más. La meta es muy distinta al punto de partida, pero lo que cuenta y lo que realmente queda, ES EL CAMINO RECORRIDO.

 

Reunirse en equipo es el principio. Mantenerse en equipo es el progreso. Trabajar en equipo asegura el éxito.

Henry Ford.

 

Si Ford lo dijo, yo le creo.

 

Let’s do this thing!

 

¡Hasta la próxima!

Namaste.

 

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Catalina Bonnet

Catalina Bonnet

Mamá de Celeste, Life coach, Geógrafo.
Empoderamiento humano, liderazgo y alineamiento de equipos.
Catalina Bonnet

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